sábado, 25 de enero de 2014

TIRAMISÚ DE FRESA (tiramisù alle fragole)




Los italianos son increíbles vendiendo lo suyo: zapatos, coches, ropa, aceites, bolsos, muebles, ellos mismos... (qué peligro!)... en fin, cualquier cosa con marca Italia. No es de extrañar que su gastronomía llegue a todos los rincones, se extienda por todas partes y guste a casi todo el mundo. Uno de las especialidades más conocidas es el tiramisú , un postre muy muy fácil, y al alcance de todos, aunque no tengamos ninguna habilidad en la cocina. El que solemos preparar (tiramisú clásico) y esta presente en cualquier restaurante italiano, lleva café y cacao; es verdad que, como cualquier plato, el resultado varía mucho de unos sitios a otros. Yo creo que el quid del asunto está fundamentalmente en la calidad del mascarpone que se utilice. 

Siempre pensé que era un postre muy antiguo, sin embargo, según BF, su origen está en los años 50, en la zona del Veneto. No sé si es cierta o inventada, pero nos ha contado una historia, bastante alucinante, según la cual, su origen estaría en los locales de dudosa reputación... yo jamás lo habría imaginado. Originalmente no llevaría mascarpone, ni tampoco nata, pero con el tiempo se han ido añadiendo ingredientes y apareciendo diferentes versiones. El de fresa pudo surgir para darle un toque fresco, utilizar las fresas en temporada y sobre todo para los niños.

Para la Baronesa Frambuesa pocas cosas hay tan maravillosas como el tiramisú de fresa. En su opinión, Roma merece la pena aunque sólo sea por probar “il tiramisù alle fragole di Pompi” (?), aclaro que, cuando habla de ciudades, casi siempre se refiere a ellas en términos gastronómicos. Su valoración depende más del número de pastelerías y especialidades que tengan, que del número de museos o monumentos del lugar!!! Siguiendo sus indicaciones preparamos un tiramisú de fresa, ya que no podemos visitar Pompi, disfrutemos de esta variante de un postre muy muy fácil y muy muy rápido.





INGREDIENTES:

700 gr. de fresas(*)
250 gr de mascarpone(*)
2 huevos
2+3 cucharadas soperas de azúcar (*)
12 bizcochos de soletilla (*)





















opcional:
2 cucharadas soperas de sirope de fresa de calidad
3 cucharadas de Cointreau, o licor de fresa (uno de ellos, no los dos)























ELABORACIÓN:

Colocamos las fresas lavadas en un bol, añadimos 2 cucharadas soperas de azúcar y 3 cucharadas soperas de buen vinagre de Módena o, si no tenemos,  el zumo de medio limón. Rompemos las fresas utilizando un tenedor hasta deshacerlas irregularmente, tapamos con film, llevamos al frigo y dejamos macerar, para que suelten el jugo. Si tenemos tiempo unas horas, si ésto no es posible, el tiempo de que dispongamos

Separamos las yemas de las claras. Batimos las primeras con 2 cucharadas soperas de azúcar, hasta que hayan triplicado su volumen

Añadimos a las yemas el mascarpone y mezclamos bien

Batimos las claras a punto de nieve con una cucharada sopera de azúcar, no deben quedar excesivamente duras, sólo subirlas y que queden esponjosas, sin llegar a merengue. Añadimos a la crema

Colamos las fresas que han estado macerando, y recogemos el líquido de la maceración

En copas individuales o en una fuente grande de cristal montamos el tiramisú. Colocamos en el fondo una capa de bizcochos y bañamos bien con el jugo de la maceración, podemos añadirle  alguno de los licores

Sobre los bizcochos, extendemos una capa de la crema de mascarpone. Sobre ésta una capa de fresas. Seguimos formando capas hasta acabar los ingredientes. La última capa será de crema de mascarpone

Decorar al gusto, con fresas, hilos de sirope, etc.

Dejar en el frigorífico hasta que vayamos a consumirlo, no olvidar que lleva huevo crudo. Esta mejor de un día para otro, cuando todos los sabores están asentados





(*) Lo ideal sería encontrar fresas de esas que huelen y saben a fresas “de verdad”, pero no siempre es posible, la maceración ayuda a darles más sabor

(*) Imprescindible: el mascarpone debe ser de calidad, en algunos sitios encontramos mascarpone más barato, de segundas marcas o “marcas blancas”, no funciona. El ahorro no compensa, el resultado final  en nada se parece al sabor del auténtico tiramisú.

(*) La cantidad de azúcar es muy personal, a algunos puede pareceros muy poca. Personalmente prefiero que no sea excesivamente dulce, ya que los bizcochos y las fresas llevan azúcar, añado sólo 5 cucharadas, pero cada uno encontrará el punto que prefiera.

(*) Los bizcochos de soletilla (en origen savoiardi) deberían ser lo más ligeros posibles, y con la mínima cantidad de azúcar por encima. Yo he utilizado unos muy ligeros (17 gr. cada uno), son anchos, bastante planos y tienen muy poco azúcar por encima. La cantidad es aproximada.

























 
BF insiste: quien tenga ocasión no debería  perderse el tiramisù de Pompi en Roma... será verdad.